La Chascona de Neruda, casa-museo del inmenso creador chileno

La poesía chilena tiene en Pablo Neruda su más alto exponente. Y no es exagerado decir que también lo tiene la poesía de toda América Latina. La brillante figura de este Premio Nobel de Literatura es símbolo absoluto de la cultura de Chile, y por ello la casa que habitó en Santiago es uno de los sitios turísticos más visitados por viajeros de todo el planeta.

“La Chascona” es el nombre que Neruda dio a esta morada que empezó a construir en 1953 para Matilde Urrutia, entonces su amante secreta. Allí vivieron  juntos desde 1955, cuando Matilde se convirtió en su tercera esposa. “Chascona” era el apodo que Neruda daba a su amada, un localismo chileno que significa “despeinada”.

 Como todas las casas de Neruda, La Chascona es un reflejo arquitectónico de su poesía. Obsesionado con el mar y autodefinido como “marinero del papel”, Neruda edificó su casa santiaguina en forma de barco, decorándola con elementos oceánicos y náuticos. La obra estuvo a cargo del arquitecto Germán Rodríguez, también  responsable de la viviendo en Isla Negra. El lugar elegido para la casa  fue una ladera del Cerro San Cristóbal, junto a una cascada, en el apacible barrio de Bellavista. Desde los amplios ventanales de la casa se aprecian preciosos panoramas de la ciudad.

A partir de la muerte del poeta en 1973, la casa sufrió los deterioros que todo el país atravesó durante la dictadura. Pese a los saqueos e inundaciones que estropearon la vivienda, Matilde veló allí los restos de su esposo y fue la encargada de restaurar la vivienda que habían compartido.

De casa del poeta a museo de la poesía

Declarada Monumento Histórico en 1990, La Chascona es hoy una casa-museo y uno de los sitios de mayor interés en la capital. Numerosos turistas la recorren diariamente, aprovechando la oportunidad  incomparable de estar en contacto directo con los espacios más íntimos de uno de los mayores creadores del siglo XX. Este escenario de creación muestra las particularidades curiosas que caracterizaron la inconfundible personalidad de Neruda.

Además del mar, Neruda era un apasionado de la alta gastronomía. En la cocina y los comedores  se aprecian objetos típicos del “bon gourmet”. El poeta gustaba de recibir a sus amigos con mariscos y un buen vino, lo cual hacía en su amplio hall al aire libre, su frondoso jardín y su bar, lugares de encuentro de las grandes figuras artísticas de la época. El arte se hace presente en cuadros y objetos que adornaban la casa y que hoy se lucen a modo de exposición. Ya en los dormitorios, la emoción no tarda en llegar al descubrir los efectos personales y libros que le pertenecieron.

La Chascona puede visitarse de martes a domingos, en el horario de las 10 a las 18 horas, en la dirección Fernando Márquez de la Plata 0192. El tour por la casa se inicia en la cálida Cafetería del establecimiento, donde también se realizan eventos culturales. Los visitantes podrán adquirir souvenirs, postales, artesanías chilenas, libros de Neruda y material sobre su vida y obra en la Tienda de del museo.